Diagnóstico: hígado graso... ¿y eso?

Es posible que alguna vez se hayan topado con este diagnóstico: "hígado graso". Pero es probable que no sepan lo que es, ni porqué les dio, ni qué síntomas pueden presentarse, ni qué consecuencias tiene, ni qué hacer al respecto....

Yo lo veo en mi consulta con alguna frecuencia, inclusive, tristemente, en pacientes adolescentes (cosa que hace algunos años hubiera sido totalmente inaudito). Nadie te lo contagia; fundamentalmente, se genera por un mal manejo del estilo de vida, lo cual - aunque suene desolador - es también donde encontramos la gran oportunidad: puedes revertirlo. Sí, en muchos casos, si se gestiona correctamente el estilo de vida, los hábitos y comportamientos, se puede mitigar muchos de sus síntomas e inclusive revertir. En el caso del hígado graso no hay ninguna "píldora mágica" que lo haga desaparecer...(pregúntate: ¿existe el medicamento salvador para algún caso de enfermedad crónica? En realidad, no.....sólo para inhibir los síntomas, pero no para curar). Si no se ataca la raíz de fondo del problema, el medicamento sólo maquilla, pero nunca cura.

Ilustración de Jason Hoffman para Thrillist

Para entender el contexto, el hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo, por la enorme diversidad de funciones (más de 500!) que cumple. Aquí algunas de las muchas funciones:

  • Detoxificación de la sangre y producción de bilis (el hígado toma sustancias tóxicas que encuentra en el cuerpo y ya sea las convierte en sustancias no tóxicas, o se asegura de eliminarlas del cuerpo).

  • Metabolismo de grasas, proteínas y carbohidratos (es decir, nos ayuda a procesar e utilizar lo que comemos).

  • Activación de enzimas (las enzimas son un catalizador de las reacciones químicas en el cuerpo: es decir permiten que se den ciertas reacciones. Hay miles de enzimas en el cuerpo humano, entre ellas las enzimas digestivas, que ayudan a digerir los alimentos).

  • Síntesis de albúmina (la principal proteína de la sangre; sirve para que los líquidos del cuerpo se distribuyan de manera adecuada) y factores de coagulación (proteínas de la sangre que participan y forman parte del coágulo sanguíneo; p. ej., evitan que nos desangremos ante una herida).

Como pueden ver de esta corta lista de ejemplos, cumple un rol central en TODOS los procesos metabólicos del cuerpo.

Como su nombre indica, el hígado graso se presenta cuando se acumula más grasa en la célula hepática ("hepatocito") de lo que es saludable. Al verse afectada la estructura misma del hepatocito (por la presencia de una mayor cantidad de grasa), forzosamente se afectará su función. Qué tanto se afectará la función, dependerá de qué tanta grasa se acumule donde no corresponde, y de nuestra propia susceptibilidad a enfermedad hepática. Digamos que el hígado se vuelve "obeso". La acumulación de grasa ocasiona un gran nivel de inflamación. Si este proceso sigue avanzando, se puede llegar a la formación de cicatrices dentro del hígado, y a un daño irreversible (cirrosis) que puede llevar a la muerte.

Muchas veces los niveles iniciales de hígado graso no dan síntomas. Pero si de repente no nos sentimos muy bien, fatigados y/o débiles, con poco apetito, y con un agrandamiento en la parte superior derecha del abdomen (y quizás, dolor), podría tratarse de hígado graso. Generalmente el diagnóstico médico se realiza por exámenes clínicos, de laboratorio (transaminasas, por ejemplo) y/o ecografía.

Las causas se asocian fundamentalmente al estilo de vida. Además del consumo excesivo de alcohol (que origina la denominada esteatosis hepática alcohólica), otras causas comunes del hígado graso no-alcohólico son sobrepeso y obesidad (asociados a una mala alimentación: consumo de azúcares, fructosa, carbohidratos y grasas trans, productos procesados), resistencia a la insulina, diabetes, síndrome metabólico y el consumo de ciertos medicamentos (acetaminofén, esteroides, tamoxifeno, etc). La mayoría de éstas, como ves, se asocian a un mal estilo de vida, no a condiciones genéticas ni nada que esté fuera de nuestro control.

¿Estás en esta situación? ¡No te quedes paralizado/a! Hay mucho que puedes hacer.

Es importante saber que, a pesar de las consecuencias potencialmente graves de esta condición, el tejido del hígado posee una gran capacidad de regeneración... el hígado graso es REVERSIBLE, siempre y cuando el daño no haya llegado a un nivel degenerativo avanzado y que las condiciones apropiadas para que esta recuperación ocurra se den de manera sostenida.

¿A qué condiciones me refiero? Fundamentalmente estilo de vida: una alimentación balanceada saludable basada en alimentos naturales, un buen nivel de hidratación (ayuda en la eliminación de sustancias tóxicas...No, la gaseosa light no califica...; tampoco el café!) y actividad física rutinaria, de manera que se logre mantener un peso y porcentaje de grasa corporal adecuados. Mantengamos a nuestros hígados "en forma" para que ellos nos mantengan a nosotros "en forma". ¿Los alimentos procesados, los azúcares, los carbohidratos refinados, las grasas trans y los excesos de alcohol serán buenos ingredientes para la salud del hígado? Creo que saben la respuesta. No hay nada más valioso que la salud. No sería muy inteligente esperar a estar realmente complicado/a para empezar a considerar tomar acción.

Para pensarlo...

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