¡A "purgar" tu cocina!


Ilustración de Paul Rodgers para The New York Times Fatima Aramburu Nutricionista

Ilustración de Paul Rodgers para The New York Times

La oportunidad hace al ladrón, dice el refrán...

Esto puede aplicarse muy bien a nuestras cocinas, despensas y a nuestras refrigeradoras. ¿Qué tenemos ahí guardado? ¿Están llenas de productos convenientes y prácticos, que nos hacen ahorrar tiempo y esfuerzo y nos sacan del apuro? Me imagino que muchos dirían que sí. ¿Están llenos de productos ultra-procesados? Me imagino que muchos también dirían que sí. Los químicos, saborizantes, aditivos, colorantes y preservantes que tienen estos productos - agregados a ellos con la finalidad de alargar su vida útil y de hacerlos deliciosamente adictivos - acortan tal vez el tiempo que demora prepararlos para consumirlos, pero también, acortan nuestras vidas.

Pero es tarde. El cansancio se siente y ahí está el producto - y le llamo "producto" intencionalmente, porque claramente NO ES un alimento- y bueno... caigo en la trampa.

El Dr. Mark Hyman* escribe un artículo interesante al respecto, y dice que la industria alimenticia muchas veces tiene "secuestradas" a nuestras cocinas. ¿Qué les parece si rescatamos al "rehén"? Si creamos un espacio saludable, con opciones naturales y nutritivas, habrá menor probabilidad de que se aplique el refrán, o en todo caso, con consecuencias favorables para la salud. Reflexiones: si llenamos nuestras cocinas y despensas con productos basura y chatarra, eso es precisamente lo que vamos a comer, por más fuerza de voluntad que tengamos. Si, al contrario, creamos en nuestras cocinas "zonas seguras", nuestras elecciones nos nutrirán y contribuirán a un buen estado de salud.

El Dr. Hyman propone 4 pasos para lograr esto:

1) Programa una a dos horas para "purgar" tu cocina, y cumplirlo (¡sí, colocar en tu agenda!) .

Incluye cocina-despensa-refrigerador-freezer. Ten a la mano una bolsa grande de basura para colocar la chatarra a ser desechada. Lee etiquetas, mira si los productos tienen azúcares añadidos u otros ingredientes no saludables, y elimínalos. De preferencia, minimiza el uso de productos que tengan etiquetas nutricionales, o que vengan en caja y/o bolsa. Cuanto más fresco y natural, mejor para tu salud.

2) Lee bien las etiquetas.

Si decides mantener algún producto que tiene un etiquetado nutricional, el Dr. Hyman recomienda las siguientes reglas: Idealmente deberás reemplazar cualquier producto cuestionable por alimentos naturales y frescos, que no necesitan etiquetas (alguna vez has visto un brócoli, una palta o un kiwi con etiquetado nutricional, o con un listado de ingredientes??).

Analiza bien la lista de ingredientes (el resto de información --"información nutricional"--sirve básicamente para confundir al incauto): si no reconoces alguna palabra, no la puedes pronunciar, parece latín, o no lo tienes como ingrediente para usar en alguna receta - maltodextrina, por ejemplo - entonces NO CONSUMAS ESE PRODUCTO.

El listado de ingredientes los ordena según el peso relativo que tienen dentro del producto: el primer ingrediente listado es el más abundante en el producto, y así sucesivamente. Si el primer ingrediente es azúcar... creo que te será fácil decidir qué hacer con ésto: A LA BASURA.

Ojo con productos que presentan "declaraciones de propiedades saludables" en las etiquetas. Esto por lo general es puro marketing, para inducirte a pensar que el producto es bueno para ti. Esto es particuarmente común en bebidas para deportistas, granolas, barras energéticas e inclusive en panes multigranos (que pueden contener jarabe de maíz alto en fructosa). ¡Recuerdo haber visto el etiquetado de un aceite vegetal que decía "libre de colesterol"*! La intención era claramente jugar con la ignorancia del público, que probablemente no estaba informado de que el colesterol no se encuentra en productos vegetales, o sea que cualquier aceite vegetal es libre de colesterol por definición.

Si compras algo con un etiquetado, los ingredientes deben ser MENOS de cinco, y todos ser fácilmente identificables hasta por un niño, tales como "tomate, agua, sal". Enfócate siempre en la LISTA DE INGREDIENTES, y no en la sección "información nutricional" de la etiqueta, que solo sirve para CONFUNDIR.

Aquí les incluyo la lista de ingredientes de un par de productos bastante usados en el medio, para que puedan sacar sus propias conclusiones, en función de lo que estamos conversando en este post:

- Bocadito embolsado a base de maíz: maíz nixtamalizado, aceite vegetal, condimento (quesos, almidón, sal yodada, maltodextrina, glutamato monosódico, especias, saborizantes, harina de arroz, chiles, glucosa, harina de trigo, ácido cítrico, inosinato de sodio, guanilato de sodio, azúcar, proteína vegetal hidrolizada, amarillo ocaso FCF, almidón modificado, sólidos de leche, tartrazina, ácido láctico) achiote

- Cornflakes considerado "saludable": mezcla de cereales (trigo integral (41,8%), arroz (27,1%) y maíz (20,2%), azúcar, salvado de trigo, jarabe de maíz de alta fructosa, extracto de malta, sal yodada, monoglicéridos de ácidos grasos, fosfato tricálcico, fosfato trisódico, miel (0,2%), mezcla de tocoferoles como antioxidante y sucralosa (20 mg/100g).

3) Desecha TODOS los productos alimenticios cuestionables

Así, minimizas la probabilidad de introducir ingredientes tóxicos a tu cuerpo. De arranque, desechar cualquier producto con ingredientes que no puedas pronunciar. Ojo con lo siguiente:

  • Azúcar: estar atento de que el azúcar se "esconde" como ingrediente en muchísimos productos, tales como aliños para ensaladas, salsa BBQ, ketchup, productos procesados, bebidas, e inclusive algunos productos "saludables" como cereales (cornflakes). Y no siempre aparece como "azúcar"...esa es otra forma de "engañar" al consumidor. Hay hasta 257 "nombres" diferentes para azúcar, tales como jugo de caña evaporado, caramelo, gelatina, jugo de fruta concentrado, melaza, sólidos de jarabe de maíz, glucosa, dextrosa, maltodextrina...

  • Grasas Dañinas/Grasas Trans: aceites vegetales refinados (de maíz, soya, etc; ver mi post pasado sobre aceites vegetales), productos fritos que pueda haber en el freezer, margarinas, bocaditos embolsados en general, productos de pastelería y panadería, etc. Causan inflamación en el cuerpo y llevan a enfermedad cardiovascular. Ojo con ingredientes como grasa hidrogenada o parcialmente hidrogenada, aceite vegetal.

  • Edulcorantes Artificiales: desechar productos con edulcorantes artificiales (aspartame, sucralosa, Splenda, Sugafor, acesulfame de potasio, sacarina, y polioles --maltitol, xylitol, sorbitol--etc). Estevia se puede usar con moderación. Ojo en general con los efectos metabólicos de los edulcorantes: su uso puede causar hambre, confundir la sensación de saciedad, enlentecer el metabolismo, crear gases, y contribuir a grasa abdominal. El uso de edulcorantes artificiales NO se correlaciona con un menor peso.

4) ¡Llena la cocina de alimentos naturales frescos! 🍊🥒🍎🥕🥑 🍋🍅

Si es posible, orgánicos y de estación. O sea, como comían nuestros bisabuelos...

  • Verduras y frutas: Es bueno alimentarse con variedad, y también surtirse de frutas, aunque en menor cantidad que verduras y limitando el consumo de las más dulces.

  • Proteína animal: carnes en general, aves, pescados, mariscos, huevos. Si posible, carnes de pastoreo, sin hormonas, y orgánicas.

  • Grasas saludables: aceite de oliva, aceite de coco, aceite de palta, mantequilla clarificada, palta, aceitunas, salmón, sardinas, anchoveta, caballa, paté artesanal o hecho en casa, nueces y semillas

  • Alimentos secos: tales como menestras o quinua. El uso dependerá de la tolerancia de la persona. Ojo con el uso de herbicidas y pesticidas.

  • Hierbas aromáticas y condimentos: especias, vinagre, para condimentar, pero no sazones pre-hechas, al menos que los ingredientes sean naturales.Sal de Maras es un básico.

¿Qué dices?...¿Te animas? Tu cuerpo (y tu mente) te lo agradecerán. Y también toda tu familia.

¡"Detoxifiquemos" nuestras cocinas!.

Para pensarlo...

* Mark Hyman, MD: Director Médico del Centro de Medicina Funcional de Cleveland Clinic (Cleveland, Ohio); fundador del The UltraWellness Center (Lenox, Massachusetts).

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