¡A limpiar tu terreno!

¿Terreno? Sí, me refiero a aquello de lo que estás compuesto. ¿Estás seguro de que está ‘limpio’? Esa ‘limpieza’ (o falta de ella) determinará, en mayor o menor medida, tu vulnerabilidad a una serie de condiciones de salud, sin que te des cuenta. Si estás ‘tóxico’, habrá mayor probabilidad de comprometer tu salud. No esperes a que los problemas toquen a tu puerta, empieza la limpieza ahora. Siempre un primer paso, por pequeño que sea, será mejor que nada. Manos a la obra.


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¿Sabes que en los EE.UU. existen unas 80,000 sustancias químicas cuyo uso está registrado? Leíste correctamente: OCHENTA MIL. Obsceno. ¿Sabes además que cada año ingresan al mercado unas 2,000 nuevas?, ¿cuántas de éstas tendrás ya alojadas en tu cuerpo? ¿Cuántas siguen ingresando a tu sistema a través de la piel día a día? Hay estudios que indican que en la sangre del cordón umbilical de un recién nacido se encuentran más de 200 sustancias químicas ...¡Qué terrible! Piensa un momento en la carga de químicos que enfrentaban tus bisabuelos, hace unos 100 años, a principios del siglo XX. No necesitas números precisos, ni siquiera estimados. Obviamente era muchísimo menor, radicalmente. Y si hubieran podido, en ese entonces, evaluar los cordones umbilicales, ¿piensas que hubieran encontrado más de 200 químicos? Lo dudo.


¿Químicos? ¿Dónde? ¡Estás tan rodeado/a por ellos que ni siquiera lo piensas! En el aire que respiras y en el agua que bebes, aditivos químicos en alimentos procesados, medicamentos, artículos de limpieza (detergentes, suavizantes...), plásticos, pesticidas, artículos de cuidado personal (desodorantes, pastas de dientes, shampoos, jabones antibacteriales, tintes de pelo, cremas, perfumes, tampones, esmalte de uñas, etc), retardantes de fuego, aparatos electrónicos, latas de comida, teflón, agentes bactericidas como el triclosán, BPA (bisfenol A), ftalatos, colorantes... (ver aquí, aquí y aquí).


El daño es acumulativo, a lo largo de la vida (¿recuerdas que hablé del EXPOSOMA en un post pasado? ). Es la sumatoria de químicos que vas acumulando en el cuerpo con el paso del tiempo). Si tu salud empieza de pronto a deteriorarse, sin una causa aparente, ¿se te ocurrirá por un segundo sospechar de tu exposoma? Lo más probables es que no. Y lo más probable es que algo tenga que ver...sólo que nadie va a pensar en evaluarlo, o, más difícil aún, comprobarlo.


No voy a pretender que vives en 1850, en la campiña suiza, con aire y agua puros, alimentos naturales sin procesar, sin luz eléctrica, y sin carros. Vives en el 2021, en una sociedad moderna, con los estándares de vida contemporáneos (algunos), y con todo lo que esto acarrea (contaminación, por ejemplo). Esto, sin embargo, no quiere decir que te tienes que quedar cruzado/a de brazos esperando a que tu exposoma se ponga cada vez más tóxico! Sin ánimos de ser alarmista por gusto, quiero compartir algunas pautas para vivir de manera más limpia, y más alineada con tus necesidades genéticas:


#1: Envases y botellas de plástico

Estos envases por lo general contienen bisfenol A (BPA), bisfenol S (BPS) y ftalatos. Son químicos que alteran el funcionamiento del sistema endocrino (hormonas) en el cuerpo, el cual es fundamental para el metabolismo, crecimiento, desarrollo, función de los tejidos, función sexual y reproductiva. Al ingerirlos, si se sobrepasa tu umbral de tolerancia (lo cual es muy personal), se puede asociar a problemas reproductivos, presión alta, hiperactividad, agresividad, dificultades en el aprendizaje, cáncer de mama, próstata y tiroides y demás. No sigas usando plástico, y peor aún si guardas los envases, los vueles a lavar, usar, etc. Los fabricantes de envases plásticos seguirán inventando algún químico para reemplazar a los anteriores (supuestamente, más "seguros"), pero es probable que más adelante te enterarás que el nuevo químico no es tan inocuo como te dijeron. Siempre prefiere el vidrio, incluyendo para mamaderas.


#2: Ollas y sartenes anti-adherentes (teflon)

Este tipo de utensilios contiene ácido perfluorooctanoico (PFOA por sus siglas en inglés) y sulfonato de perfluorooctano (PFOS), los cuales probablemente se asocien al cáncer. Peor aún si los utensilios están rayados o deteriorados. Esto libera vapores dañinos asociados al flúor al ambiente, y, acto seguido, los respiras. No lo "ves", pero sucede. Prefiere ollas y sartenes cerámicas, de vidrio, acero inoxidable, o fierro fundido (ver aquí).


#3: Ambientadores

Entre los componentes químicos de los ambientadores se encuentran el formaldehido, ftalatos, terpenos, naftaleno, benceno entre otros. Existen diversas presentaciones: velas aromáticas, difusores eléctricos, vaporizadores, atomizadores, inciensos, geles y productos líquidos. La Asociación Europea de Consumidores (BEUC) informa que los ambientadores más dañinos son los que operan por combustión, como las velas aromáticas y el incienso. Estas sustancias químicas pueden ocasionar pubertad precoz, alteraciones del sistema hormonal, cáncer y agravar problemas alérgicos y respiratorios. Si te enfrentas a olores desagradables en casa u oficina, lo primero es identificar el origen del problema, ¡y no enmascararlo con productos químicos! Aquí algunas estrategias: ventilar bien las habitaciones, y que entre el sol si es posible; usar plantas o flores que despidan un olor agradable (lavanda, eucalipto, romero, etc.) o hasta fabricar tu propio ambientador (dos cucharadas de bicarbonato de sodio, medio litro de agua, seleccionar el aceite esencial que más te guste, mezclar todos los ingredientes en una botella dispensadora y rociarlo en las habitaciones).


#4: Jabones y detergentes antibacteriales

Si todo el tiempo estás desinfectando tu cuerpo y tus alrededores, esto no es bueno a largo plazo (obviamente se exceptúa en este contexto de pandemia). No solamente contribuye al desarrollo de bacterias resistentes, sino que compuestos antibacteriales como el triclosán se han venido asociando a efectos sobre la salud, en especial en niños pequeños. Puede alterar la regulación hormonal y podría interferir con el desarrollo fetal en mujeres embarazadas. También se asocia a alergias, alteraciones en la tiroides, alteraciones en el funcionamiento endocrino, incremento de peso y respuestas inflamatorias. Ojo que el triclosán también se encuentra en muchos productos de uso cotidiano, tales como tablas de picar, juguetes, cremas para el acné, algunas pastas de dientes, etc. ¿Qué usar, entonces? Lávate BIEN las manos con agua tibia y un jabón suave es todo lo que se necesita para mantenerlas limpias. Un desinfectante "natural" que se puede usar en tableros de cocina, tablas de picar, baños, etc. es una mezcla de agua oxigenada (al 3%) y vinagre. Colocar en un dispensador, y rociar sobre las superficies.


#5: Productos de limpieza

Los productos de limpieza comerciales están llenos de compuestos químicos y fragancias dañinos para la salud. Puedes "preparar" tus propios limpiadores: bicarbonato, vinagre blanco, jugo de limón, jabón de castilla líquido, aceites esenciales (sobre todo el de lavanda o de camelia, que tienen propiedades antibacteriales). Para una opción, visitar este link.


#6: Productos de Cuidado Personal

¿Piensas que los químicos se pueden absorber por la piel? Obvio! Esto es especialmente cierto para mujeres, quienes usan bastante más productos que los hombres. Mira la larguísima lista de químicos que hay en CADA producto que usas... Y ni decir del maquillaje (incluyendo bases, polvos, rubor, rimel, delineadores, sombras, lápiz de labios, etc): muchos contienen metales pesados (plomo, berilio, talio, cadmio, arsénico...). Si usas maquillaje convencional diariamente, puedes absorber más de 2 KILOS de químicos CADA AÑO, y esto sin contar cremas, desodorante, shampoo, reacondicionador, etc, etc. Trata de usar marcas orgánicas en la medida de lo posible. Y piensa en el aceite de coco como alternativa... como, desmaquillante, loción (lo puedes aplicar en la ducha, antes de secarte) y tratamiento para el pelo (y le puedes añadir un aceite esencial de alta calidad según el aroma que prefieras). Aquí puedes encontrar un listado de químicos que comúnmente aparecen en los productos de cuidado personal, para que los puedas evitar.


Para pensarlo...

Adaptado de mercola.com

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