¿Puedo ser 'sensible' al gluten sin ser celíaco?


Ilustración de Peter Oumanski para Time Magazine

Últimamente se escucha mucho acerca de dietas y productos libres de gluten. Tal vez inclusive conoces a alguien que sea celíaco, es decir, alguien permanentemente intolerante al gluten. Sin embargo, no son sólo los celíacos los que debe evitar el gluten, pues se puede también ser 'sensible' al gluten. ¿A qué me refiero con eso? Puede resultar confuso. ¿celíaco/a = sensible al gluten? ¿es lo mismo?

Empecemos por lo básico. Gluten es una proteína contenida en el trigo, cebada y centeno (y la avena por contaminación cruzada). A lo largo del siglo XX, estos cereales, sobre todo el trigo, fueron objeto de varias transformaciones para hacer las cosechas más productivas. Esto elevó la concentración de gluten en estas semillas, lo cual generó que su consumo resulte muy inflamatorio para ciertas personas. Además, el gluten puede activar el sistema inmune, generando una reacción alérgica.

En sencillo: cuando personas susceptibles consumen gluten, éste "ataca" el recubrimiento interior del intestino delgado, generando daños al intestino y, en muchos casos, problemas digestivos y extra-digestivos. Entonces:

- ¿Qué es la enfermedad celíaca? Es cuando la sensibilidad al gluten afecta al intestino delgado, desgastando las vellosidades. Las pruebas de laboratorio (anticuerpos, marcadores de susceptibilidad) y biopsia de duodeno son positivas.

- ¿Qué es la sensibilidad al gluten no celíaca? Es cuando se presentan síntomas digestivos o extra-digestivos similares a los encontrados en la enfermedad celíaca, pero con pruebas de laboratorio y biopsia negativas.

En realidad, más que dos categorías, es un espectro: en un extremo, tenemos a los que consumen gluten sin ningún problema (o al menos eso piensan); y en el otro extremo, a los celíacos. Entre los dos extremos hay toda una serie de sensibilidades variables al gluten dependiendo de cuánto afecta a tu cuerpo, que agrupadas hoy se conocen como Sensibilidad al Gluten No Celíaca (NCGS por sus siglas en inglés). La sensibilidad al gluten es la categoría mayor: todos los celíacos son sensibles al gluten, pero no todos los sensibles al gluten son celíacos. De hecho, los verdaderamente celíacos son la minoría. La sensibilidad al gluten no celíaca es muchísimo más común.

El Dr. Tom O'Bryan, experto en gluten (TheDr.com entrevistaparte1, parte2, parte3), calcula que por cada paciente con enfermedad celíaca, hay 8 que son sensibles al gluten, pero como no presentan síntomas gastrointestinales (hinchazón del abdomen, gases, estreñimiento, diarrea, dolor abdominal) demoran mucho tiempo (¡a veces AÑOS!) en ser correctamente diagnosticados. Esto claramente va dañando la salud durante largo tiempo, y mucho. ¡No debemos esperar a llegar al extremo de presentar graves daños al intestino para reaccionar!

Hay que estar atentos a ciertos síntomas que pudieran sugerir una posible sensibilidad al gluten:

  • Condiciones autoinmunes: tiroiditis de Hashimoto, artritis reumatoide, diabetes tipo 1, colitis ulcerativa, lupus, psoriasis, escleroderma, esclerosis múltiple, etc.

  • Inflamación, hinchazón y/o dolores articulares en dedos, rodillas, caderas, muñecas

  • Migrañas y dolores de cabeza.

  • Cansancio o fatiga, poca claridad mental, dificultad para pensar (en especial si ocurre luego de una comida que contenga gluten).

  • Problemas en la piel: sarpullido, dermatitis, rosácea, vitiligo, etc.

  • Condiciones psicológicas: Ansiedad, depresión, cambios bruscos de estado de ánimo, déficit de atención, esquizofrenia, ADD, ADHD, desórdenes del espectro autista.

  • Síntomas neurológicos: neuropatía periférica, miopatías, mareos, inestabilidad, inclusive problemas de coordinación (ataxia)

  • Desbalances hormonales: ovario poliquístico, síndrome pre-menstrual, infertilidad sin causa aparente, resistencia a la insulina.

  • Fatiga crónica o fibromialgia

  • Osteopenia y oeteoporosis.

Si notas que presentas alguno(s) de estos síntomas y ya has descartado otras posibles causas, lo recomendable aquí sería retirar completamente el gluten de la alimentación por lo menos durante 1 mes, y ver si los síntomas mejoran. Si notas mejoría, puedes entonces hacer una prueba: reintroduces el gluten y ves si los síntomas reaparecen. Si es así, ¿serás sensible al gluten? Yo pienso que sí, al margen de lo que puedan decir los resultados de laboratorio. Tu cuerpo y bienestar general se beneficiarán de eliminarlo de tu alimentación. Y hablando como alguien que lo ha dejado, confieso que ¡hay vida después del gluten!

Para pensarlo...

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